lunes, agosto 01, 2005

Enter(r)ados

Ahora que se empieza a calmar la cosa me hace gracia y pena recordar lo que he visto en estos últimos días. ¡Madre de dios, cuanto enteradillo (¿enterradillo?) me rodeaba!.

Lo de las mujeres y los niños (y las ratas) en los barcos que se hunden debe ser cierto. ¡Cómo se han ido colocando todos!, ¡qué desvergüenza!. Aquí nos quedamos los de siempre, para remar en el barco del que nos hablaron alguna vez. Ellos, los del puente de mando, ya se han buscado un barco más nuevo y mejor, que no se hunda (de momento), en el que empezar a roer la madera. En breve saltarán a otro barco.

No hay flota que les aguante más de tres años. Éstos, se embarcan en la flota del atlántico y los cubanos rompen el cerco. Al tiempo.